martes, mayo 13, 2008
sábado, mayo 10, 2008
jueves, mayo 08, 2008
miércoles, mayo 07, 2008
martes, mayo 06, 2008
La aparición
por miguel u
Este febrero en Gualeguaychú bajé a mear en una estación de servicio. Había tres tipos fumando afuera contra la pared del lado de los baños. Creo que dos eran empleados y el otro era mecánico o algo así. Hablaban casi a oscuras. Cuando salí y me estaba subiendo al auto, se oyeron unas voces femeninas, un ruido de taquitos y apareció una gurisa de la comparsa, desnuda, toda plateada, en microtanga, como una extraterrestre con espaldar de plumas. Venía con la madre, petiza, de pelo corto, con un celular en la mano. Buenas noches, dijo. Los tipos contestaron: Buenas noches. No podían ni fumar. Yo no pude arrancar. La madre le sostuvo el espaldar, la chica se escabulló por abajo y se metió en el baño apurada. Se hizo silencio total mientras esperaban. Después uno de los tipos dijo: Ha de ser pesado el coso ese. Sí -dijo la madre sosteniendo esas especies de alas enormes- le saca ampolla. La chica salió, se puso el espaldar y las dos se alejaron al trotecito.
domingo, mayo 04, 2008
sábado, mayo 03, 2008
MovePoesía

Curaduría: Camila do Valle – Fotografías: Timo Berger
Jóvenes, móviles e interconectados: los protagonistas de la actual poesía latinoamericana recorren el subcontinente y, por extensión, Alemania. Timo Berger, partícipe y organizador de festivales de poesía latinoamericana acá y allá, acompaña con su cámara las peripecias de los traficantes de metáforas. Retratos, registros de recitales, momentos de viajes de los vates, forman un tourbook, un potencial libro de viajes y lecturas atravesado por la pasión poética y el sueño vertido a verso de la unión transcontinental de todos los pueblos. Poesía que derrumba fronteras históricas.
Inauguración: jueves 8 de mayo, a las 19 hs.
Galería de la Fundación Centro de Estudos Brasileiros.
Los jueves 15, 22 y 29 de mayo a las 19 hs. los poetas retratados leerán sus textos en las Quintas Literárias.
Auditorio de la Fundación Centro de Estudos Brasileiros.
FUNCEB – Esmeralda 965
Bs. As. – Argentina
(54-11) 4313-6448/6449/5222
www.funceb.org.ar
jueves, mayo 01, 2008
miércoles, abril 30, 2008
La cajita feliz
por Pedro Mairal
(Página12, Radar, 27 de abril de 2008)
Hay muchas escenas del cine que me hipnotizan o se me quedan pegadas. La escena de esa especie de esgrima flotante por el cañaveral en El tigre y el dragón de Ang Lee. O el final de Midnight Cowboy, cuando Ratso, el personaje que encarna Dustin Hoffman, se muere en el ómnibus yendo a Florida, y su amigo —mientras todos los pasajeros los miran entre curiosos y espantados— le pasa el brazo sobre el hombro y lo abraza. Pero es en el cine de Buñuel donde encuentro más escenas inexplicables, inesperadas. Sus personajes hacen cosas que a veces no se entienden, no son lógicas, pero son inolvidables. Por ejemplo, un hombre ordeña una vaca, le da un vaso de leche a una nena, y la nena se lo vuelca en la cabeza a la vaca (como en el poema de Parra). Y eso está mostrado como al pasar, dentro de otra escena más importante
Etiquetas: mairal
cuentomilibro.com
Cuento mi libro punto com es un sitio donde los escritores latinoamericanos comparten con los lectores sus vivencias y el contenido de su última obra. La entrevista se graba en video. Pasé por ahí y hablé para la cámara. Están también Juan Incardona, Guillermo Saccomanno, Beatriz Vignoli, Martín Kohan, Yaki Setton, Leonora Djament, Fernando Iglesias, Pablo Waisberg, Felipe Celesia, Oliverio Coelho, Diego Cabot, Pablo Abiad y Rodolfo Rabanal.
p.mairal
Etiquetas: videos
lunes, abril 28, 2008
La Ventana
p.mairal
Estuve en el rodaje del guión que escribí con Sorín este verano, y aprendí que la tarea de los guionistas durante la filmación es estorbar lo menos posible. Me hice amigo de los perros, saqué algunas fotos con la camarita, filmé un poco y armé este video de un minuto cuarenta y cinco segundos. Es como el making-of del making-of del making-of. Le puse música de Santa Gilda.
Etiquetas: videos
sábado, abril 26, 2008
El trauma de los libros
Pedro Mairal
Los colegios suelen llevar a los chicos de excursión. Los padres firman un permiso y el alumno puede entonces ir de paseo con todos sus compañeritos al Zoológico, al Planetario, al Museo de Ciencias Naturales, a la Rural o a la Feria del Libro, bajo la custodia de dos o tres maestras al borde del colapso.
De esas salidas grupales, los niños suelen preferir la de la Rural. Ahí se pueden juntar calcomanías, hay promotoras atractivas, se pueden ver animales –como los chanchos– que presentan dimensiones genitales sorprendentes, las vacas largan sin pudor unas bostas humeantes y sonoras. Todas cosas que a los niños les encantan. Pero la Feria del Libro no presenta tantas diversiones. De hecho, esa excursión fue un momento traumático de mi infancia.
Me acuerdo de que “la Serrano”, una de las profesoras que nos llevaban, fumaba como una chimenea (en esa época todavía las profesoras fumaban al lado de los alumnos). Ese año la feria estaba dedicada a La Divina Comedia. No nos entusiasmaba mucho el programa. En la entrada había una inscripción en italiano que decía: “Lasciate ogne speranza, voi ch’intrate”. ¿Qué dice ahí, profesora? Abandonen toda la esperanza los que entran acá, dijo la Serrano.
Nos pasearon entre puestos de libros, con esa idea extraña de que la cultura se transmite por ósmosis. Era como ver tapas de videos. ¿Para qué venimos acá, profesora? La Serrano no contestaba. Seguimos por los pabellones; no había animales, ni muestras gratis, sólo unos folletos, y el Fernet que no era para niños. La quinta vez que le preguntamos a la Serrano para qué estábamos ahí, la tipa se hartó, se dio vuelta y con el pucho en la boca, dijo: “Para que vean todos los libros que van a tener que leer en su vida”. Nos quedamos callados, mirando ese océano de libros que nos rodeaba. Me acuerdo de haber pensado: ya no llego.
Debe ser por eso que cada año la feria me agobia. Voy igual, busco cosas muy específicas (libros inhallables o conferencias de autores) pero camino apurado, como temiendo quedar aplastado por ese tsunami de libros que nunca se termina de leer.
Etiquetas: mairal
jueves, abril 24, 2008
Plátano Verde
Dos publicaciones suicidas de Venezuela saludan a la Argentina. Las revistas caraqueñas Plátano Verde, así como su par literata 2021:Pura Ficción, estarán visitando la ciudad de Buenos Aires desde el 21 hasta el 29 de abril. Las publicaciones que han hecho marca en el sendero de la comunicación del Siglo XXI, ahora en Buenos Aires. Una agenda que incluye diseño, visuales, música y un par de lecturas feroces. Viernes 24 de Abril / Presentación revista 2021: Pura Ficción Las literaturas portátiles y excéntricas tienen su ventana. Una revista breve, bella y efímera. Daniel Link, José Becerra, Andrés Neuman, Efraim Medina Reyes, Pedro Lemebel y más han aparecido en sus páginas. 20 hs en Librería Eterna Cadencia / Honduras 5574
Sábado 26 de Abril/ Chávez no es el único venezolano universal
Diseño + Música + Brindis. Las publicaciones plátanoverde y 2021: Pura Ficción se traen bajo la manga un montón de revistas venecas. Con el estudio NegroNoveau como invitado especial, las revistas Love, Plaza Mayor, plátanoverde, y 2021: Pura Ficción celebran el encuentro con la ciudad de Buenos Aires. En los platos tendremos a Ed Dimmock, Yudo Mode y con toda su belleza, desde Caracas: PIAN.
18:00hs. en El Diente de Oro / Malabia 1311.
Lunes 28 de Abril / Plátanos verdes presentados by Ce Sz La revista bandera de la movida emergente venezolana toma un espacio en una feria abierta por Ricardo Piglia. A nosotros nos presenta la nunca bien ponderada Cecilia Szperling, guía de aventuras más que maestro de ceremonias. Sin más. 20.30 hs en la Feria del libro de Buenos Aires / Sala Julio Cortázar
lunes, abril 21, 2008
El bocadillo de Délfor

por Fabián Casas
Sobre la novela “Jill”, de Philip Larkin (1922-1985)
Qué pensarían de un tío viejo y solterón que se la pasa diciendo que los libros son pura mierda y que Picasso, Joyce y Miles Davis representan la enfermedad de nuestra civilización? ¿Y qué haríamos si descubrimos que en el cajón de la cómoda nuestro tío impresentable guardaba poemas hermosos que había escrito después de cenar y lavar los platos? Bueno, ese tío existió y se llamó Philip Larkin, tal vez el mayor poeta inglés posterior a Auden, si es que estos podios le sirven a alguien [SIGUE ACÁ]
viernes, abril 18, 2008
Están quemando
César Mermet
Están quemando,
en los pequeños patios
y detrás de las tapias opulentas
y más allá del parque, hacia los campos, arde.
Están quemando.
El verano caduco
están quemando.
[sigue acá]
Están quemando,
en los pequeños patios
y detrás de las tapias opulentas
y más allá del parque, hacia los campos, arde.
Están quemando.
El verano caduco
están quemando.
[sigue acá]
Etiquetas: poesía
martes, abril 15, 2008
Sandías amarillas II
Una lectora me dice en un mail:
"Volviendo al tema de las sandías... Mi familia es del interior, para ser más exacta, de un pueblito llamado Barrialito, Depto. Río Hondo, Santiago del Estero. Ellos tenían huertos, y sembraban entre tantos vegetales, sandías, y sabían decir que las sandías amarillas son como los albinos. Y también se decía que quien parte una sandía amarilla estaba destinado a casarse con un viudo/a.
Mi abuela, Maria Elijia del Rosario Sanchez, cuando era niña cortó una sandía y era amarilla, y fue así que supo, que su vida estaba destinada a un viudo. Así fue, mi abuelo, Geronimo de Jesús Lesacano, era viudo cuando se casaron (ella 29 años, él 31). Nacieron cinco hijas mujeres".
Mirta Sanchez
Etiquetas: citas
Postales - Bogota I
por Mario Torres
van los estudiantes ebrios de sol
por las calles de La Candelaria
siguen los pasillos de tierra y piedras
hasta las cantinas secretas
donde los terremotos acurrucan las paredes
y se puede jugar billar por siempre
yo, un día quise ser así
pero no sé abrir cervezas
con el borde de una mesa
ni puedo escuchar "Llorona"
en la voz de Chavela Vargas
sin volverme un borracho pastor de ovejas
en charcos frente al aeropuerto "Jorge Chavez"
*
http://www.naranjadas.blogspot.com/
van los estudiantes ebrios de sol
por las calles de La Candelaria
siguen los pasillos de tierra y piedras
hasta las cantinas secretas
donde los terremotos acurrucan las paredes
y se puede jugar billar por siempre
yo, un día quise ser así
pero no sé abrir cervezas
con el borde de una mesa
ni puedo escuchar "Llorona"
en la voz de Chavela Vargas
sin volverme un borracho pastor de ovejas
en charcos frente al aeropuerto "Jorge Chavez"
*
http://www.naranjadas.blogspot.com/
Etiquetas: poesía
Desde pequeño?
p.mairal
Este jueves 17 de abril a las 19hs voy a estar en el ciclo "Un autor y sus tres libros" en la librería Eterna Cadencia hablando con Alejandra Laurencich. La gacetilla dice: "El diálogo abordará la relación del narrador con los libros que rodearon su vida desde pequeño hasta la actualidad y cómo influyeron en su proceso creativo".
Haré lo que pueda y un poco más.
La entrada es libre y gratuita. Es en Honduras 5574
Haré lo que pueda y un poco más.
La entrada es libre y gratuita. Es en Honduras 5574
sábado, abril 12, 2008
Asado Masoquismo
por Pedro Mairal
Volvió la carne. Volvieron las vacas al matadero de Echeverría. Antes eran para el Restaurador, ahora son para el restaurante. Volvió el bramido, el martillazo neumático en la frente, los grandes faenadores de botas blancas de goma, los camiones frigoríficos, el peón distribuidor hombreando la media res hasta los ganchos de las carnicerías. Las asociaciones de consumidores piden que la gente se abstenga de comprar carne hasta que bajen los precios, pero es imposible. Una semana de góndolas vacías les bajó la presión a varios.
¿Cómo aguantarse? El asado se salteó un fin de semana. Las parrillas familiares quedaron inactivas. El domingo hubo una dispersión abúlica en la familia, un guiso o un arroz que llevó al silencio y al plato individual frente a la tele. Pero algo se acumuló durante esos días. Una química extraña. Un ácido empezó a correr en las muelas, se afilaron los caninos. El carnívoro argentino se empezaba a impacientar.
Si no hay carne, no hay diálogo, no hay reunión, ni vino, ni tarde, ni solcito. No hay discusión. Porque en este país, como dice el poeta César Mermet, el verbo no se hizo carne sino que la carne se hizo verbo. Por unos días las carnicerías quedaron mudas.
Ahora, con la entrada de la hacienda en los corrales, el orden se reestablece. Los consumidores avanzan con carritos hacia las góndolas llenas o entran aliviados a las carnicerías. El ama de casa tímida y recatada vuelve a temblar cuando el carnicero con sus manazas casi le salpica de sangre la musculosa lila azotando el churrasco jugoso contra el mostrador. “¿Cuánto llevás, nena?”
Todos salen sopesando las bolsas, sonriendo, hinchados de orgullo, palpando el kilo de nalga, los dos kilos de cuadril, revoleando la costeleta. Quieren hundir el tramontina en el bife de chorizo, cortar tendones, grasa, fibra muscular, tejido conectivo, hueso. Los carniceros embalados afilan las cuchillas, con el tánatos a full. No dan abasto.
El asador promedio compra varios cortes, contento, segregando saliva; está más caro, no importa, le duele el bolsillo pero goza con todo su ser nacional. Volvamos al asado, al asado masoquismo, volvamos a reventar, a morir al sol con tinto y achuras chisporrotenantes. Volvamos a pelearnos con el cuñado blandiendo un ojo de bife bien cocido, a atorarnos con el vacío justo a punto, a avergonzar a la prima adolescente con los chistes de doble sentido que sugieren las morcillas, los chorizos, las salchichas parrilleras. Que el humo blanco del sacrificio se eleve nuevamente para calmar a los dioses.
Volvió la carne. Volvieron las vacas al matadero de Echeverría. Antes eran para el Restaurador, ahora son para el restaurante. Volvió el bramido, el martillazo neumático en la frente, los grandes faenadores de botas blancas de goma, los camiones frigoríficos, el peón distribuidor hombreando la media res hasta los ganchos de las carnicerías. Las asociaciones de consumidores piden que la gente se abstenga de comprar carne hasta que bajen los precios, pero es imposible. Una semana de góndolas vacías les bajó la presión a varios.
¿Cómo aguantarse? El asado se salteó un fin de semana. Las parrillas familiares quedaron inactivas. El domingo hubo una dispersión abúlica en la familia, un guiso o un arroz que llevó al silencio y al plato individual frente a la tele. Pero algo se acumuló durante esos días. Una química extraña. Un ácido empezó a correr en las muelas, se afilaron los caninos. El carnívoro argentino se empezaba a impacientar.
Si no hay carne, no hay diálogo, no hay reunión, ni vino, ni tarde, ni solcito. No hay discusión. Porque en este país, como dice el poeta César Mermet, el verbo no se hizo carne sino que la carne se hizo verbo. Por unos días las carnicerías quedaron mudas.
Ahora, con la entrada de la hacienda en los corrales, el orden se reestablece. Los consumidores avanzan con carritos hacia las góndolas llenas o entran aliviados a las carnicerías. El ama de casa tímida y recatada vuelve a temblar cuando el carnicero con sus manazas casi le salpica de sangre la musculosa lila azotando el churrasco jugoso contra el mostrador. “¿Cuánto llevás, nena?”
Todos salen sopesando las bolsas, sonriendo, hinchados de orgullo, palpando el kilo de nalga, los dos kilos de cuadril, revoleando la costeleta. Quieren hundir el tramontina en el bife de chorizo, cortar tendones, grasa, fibra muscular, tejido conectivo, hueso. Los carniceros embalados afilan las cuchillas, con el tánatos a full. No dan abasto.
El asador promedio compra varios cortes, contento, segregando saliva; está más caro, no importa, le duele el bolsillo pero goza con todo su ser nacional. Volvamos al asado, al asado masoquismo, volvamos a reventar, a morir al sol con tinto y achuras chisporrotenantes. Volvamos a pelearnos con el cuñado blandiendo un ojo de bife bien cocido, a atorarnos con el vacío justo a punto, a avergonzar a la prima adolescente con los chistes de doble sentido que sugieren las morcillas, los chorizos, las salchichas parrilleras. Que el humo blanco del sacrificio se eleve nuevamente para calmar a los dioses.
Diario Perfil, 12 de abril de 2008
Etiquetas: mairal
viernes, abril 11, 2008
Anoche en el Pacha 2
Fernanda Laguna, con sus flamantes zapatos colombianos, leyendo un cuento de Dalia Rossetti.
Etiquetas: fotos
sábado, abril 05, 2008
Canal Volver
por Pedro Mairal
Los diarios de la semana pasada, que parecían históricos, ya están en la pila que va a la basura. Esto se mueve muy rápido pero dentro de un ciclo de repeticiones, o de simultaneidades. El descubridor de los agujeros negros, John Wheeler, dijo que el tiempo es la manera en que la naturaleza evita que todo suceda de golpe. En la Argentina todo sucede de golpe. No hay tiempo o hay un tiempo ovillado, superpuesto, no lineal. La voz del discurso de la presidenta Cristina Fernández en la plaza, sonando desde el televisor del vecino, tenía el mismo tono que la voz de Eva en los documentales. Ese tono finito, omnipresente, de altoparlante emotivo. Sonaba en blanco y negro. Y sorprendían las reacciones en general: unos, que nunca antes habían manifestado sus ideas políticas, se hicieron militantes instantáneos de una especie de peronismo electrónico, vía mail; otros empezaron a hacer karaoke de la Revolución Libertadora. A gran velocidad, gente que se conoce y se quiere pasó a despreciarse, como si se hubiera despertado algo latente. No podían dialogar: se interrumpían, se pisaban la lengua, se derrocaban. La gente tomó partido, escribió, opinó, generó frases. La guerra de eslóganes fue reveladora y, por ahora, la ganó el Gobierno, con esa lógica casi escolar del peronismo, tan efectiva. Difícil superar eso de los “piquetes de la abundancia”. Al campo le faltaron frases. Recién en los discursos del 2 de abril en Gualeguaychú aparecieron algunas respuestas bien acuñadas. Antes de eso, la única frase filosa, que -aunque irrespetuosa y machista- jugaba en el mismo plano, fue la de un gaucheto que en el segundo cacerolazo llevaba un papel que decía: “Tranquila Cristina. Nadie te quiere voltear.”
Los diarios de la semana pasada, que parecían históricos, ya están en la pila que va a la basura. Esto se mueve muy rápido pero dentro de un ciclo de repeticiones, o de simultaneidades. El descubridor de los agujeros negros, John Wheeler, dijo que el tiempo es la manera en que la naturaleza evita que todo suceda de golpe. En la Argentina todo sucede de golpe. No hay tiempo o hay un tiempo ovillado, superpuesto, no lineal. La voz del discurso de la presidenta Cristina Fernández en la plaza, sonando desde el televisor del vecino, tenía el mismo tono que la voz de Eva en los documentales. Ese tono finito, omnipresente, de altoparlante emotivo. Sonaba en blanco y negro. Y sorprendían las reacciones en general: unos, que nunca antes habían manifestado sus ideas políticas, se hicieron militantes instantáneos de una especie de peronismo electrónico, vía mail; otros empezaron a hacer karaoke de la Revolución Libertadora. A gran velocidad, gente que se conoce y se quiere pasó a despreciarse, como si se hubiera despertado algo latente. No podían dialogar: se interrumpían, se pisaban la lengua, se derrocaban. La gente tomó partido, escribió, opinó, generó frases. La guerra de eslóganes fue reveladora y, por ahora, la ganó el Gobierno, con esa lógica casi escolar del peronismo, tan efectiva. Difícil superar eso de los “piquetes de la abundancia”. Al campo le faltaron frases. Recién en los discursos del 2 de abril en Gualeguaychú aparecieron algunas respuestas bien acuñadas. Antes de eso, la única frase filosa, que -aunque irrespetuosa y machista- jugaba en el mismo plano, fue la de un gaucheto que en el segundo cacerolazo llevaba un papel que decía: “Tranquila Cristina. Nadie te quiere voltear.”
(Perfil, 6 de abril de 2008)
miércoles, abril 02, 2008
Un sueño
por Adriana Battu
Doy el curso de redacción pero, en vez de ser para estudiantes en una clase, es para padres que están en un salón de juego en un cumpleaños de los hijos, un salón con pelotero. Levanto la voz, digo esas cosas como "estamos en la página 16, ¿lo encontraron? a ver quién quiere leer?" y hay un par de madres que tratan de seguirme a pesar de los chicos, tratan de leer mientras le atan la zapatilla al hijo, y el material que entregué está desperdigado por ahí. Un par de padres fuman un pucho a un costado, hablando bajito entre sí, ya totalmente desinteresados. Unos nenes se llevaron algunas hojas al pelotero y las leen en burla. Yo sigo con histrionismo deambulando entre la gente, dando el curso, explicando en voz alta. Me acerco al tipo de la cochera (ahora estamos en una cochera) y le pregunto si me sigue, al que está en la ventanilla, y me dice: "Sí, querida, pero fijate que tengo que seguir atendiendo a la gente". Doy el curso para los empleados de la cochera y para los clientes que se quedan, pero deambulan y sólo hay uno que me escucha pero no me sigue, no entiende nada, hace un esfuerzo. Los autos que entran y salen pisan las hojas tiradas.
lunes, marzo 31, 2008
Quique's List

“…ha decidido hacer una parcial selección de los treinta mejores escritores vivos de la Argentina. Y dice que en la lista, por ejemplo, están: Piglia; Bizzio; Aira, seguro; Marcelo Cohen, seguro; Cucurto está; Fabián Casas, sin ninguna duda; Pablo de Santis no estaría en la lisa, pudo estar pero ya resignó esa posición; Guillermo Martínez no estaría en la lista; Rodrigo Fresán por ningún motivo; Federico Anahazi, jamás; Mairal, tampoco; Alan Pauls, quizá en lista de espera; Gonzalo Garcés, no, no aún; Alberto Laiseca, sí, seguro; Antonio Oviedo, de todas maneras; Andrés Rivera, con dudas, quizá porque tiene algunos cuentos buenos que escribió cuando era joven.
-¿Y Fogwill?
-Fogwill está seguro entre los treinta mejores.”
Fogwill en pelotas en una gran entrevista en C de Crítica (pagina 34)
-¿Y Fogwill?
-Fogwill está seguro entre los treinta mejores.”
Fogwill en pelotas en una gran entrevista en C de Crítica (pagina 34)
Etiquetas: citas
viernes, marzo 28, 2008
Buenos muchachos
Taller de escritura
Coordinan
Santiago Llach y Juan Diego Incardona
Empieza el 1 de abril
santiago.llach(arroba)gmail.com
juandiego.incardona(arroba)gmail.com
martes, marzo 25, 2008
domingo, marzo 23, 2008
Poesía actual
por Santiago Llach
Así como muchas de las mejores novelas argentinas de los años noventa fueron libros y libritos de poemas (de Martín Gambarotta, Fabián Casas, Cecilia Pavón, Martín Rodríguez), ahora lo mejor que le pasa a la poesía argentina lo hacen blogueras (como Fille Putain), fotógrafos (como Mariano Blatt, que diseña afiches con leyendas y los sube a su fotolog) y narradores (como Leonardo Oyola). Siempre lo más interesante que pasa con un arte son los elementos nuevos que el artista trae del afuera para mezclar con lo viejo, con la tradición.
En la era del dólar ultrabajo, mientras el mercado interno se achicaba, la política venía mal cortada y los jóvenes de clase media viajaban por el mundo, un arte de las catacumbas como la poesía, que camina siempre con un pie afuera del mercado, fue la sede que encontraron los hijos del rock y las utopías setentistas para contar sus mejores historias. El modelo argentino se convirtió pronto en una feria artesanal de poetas latinoamericanos que iban y venían por el patio trasero de USA con sus libros objeto y sus papeles fotocopiados.
Los narradores de la era de la soja kirchnerista, de la época en que el 24 de marzo se convirtió en un feriado más, en cambio, tienen acceso inmediato a la publicación. Mientras ellos cocinan su poética a la vista de todos (los viejos dinosaurios editoriales les abren la puerta con antologías, y los medios los saludan desde la tapa de los suplementos), los formatos ofrecidos por Google Inc y sus competidores van reconfigurando las formas literarias. ¿Dónde están los mejores poemas actuales? Posiblemente, en breves posts en prosa que se descubren saltando por los blogs, en los párrafos que los nuevos narradores prolijos dejan afuera de su angustia publicadora, en la crítica cultural instantánea de los hijos de la educación humanística masiva y a la bartola volcados a la ficción: ahora la que viene mal cortada es la poesía.
(publicado en Crítica, 21 de marzo de 2008)
martes, marzo 18, 2008
Very Important Loser

por Fabián Casas
La poesía de Charles Bukowski da pelea para no convertirse en un lugar común. Ahí están los miles de poemas que escribió casi sin preocupaciones formales, con pequeños estiletazos líricos que hacen que algunas de sus imágenes queden flotando en la mente y en el corazón de sus lectores. Pienso, por ejemplo, en el poema "Mellizos", donde termina en los últimos versos poniéndose el traje de su padre muerto. Un poema que lo muestra mucho más conciliador y tierno con su padre que en la feroz descripción que va a tener de éste en sus relatos posteriores.
Tal vez sin proponérselo programáticamente, Bukowski exportó el lado oscuro del sueño americano. De la noche a la mañana, leyendo sus novelas, muchos escritores del mundo -y músicos y lo que sea- se convirtieron en malditos. Su retórica también llegó al cine encarnada en Mike Rouke a través de la película Barfly. En argentina, su influencia se metabolizó positivamente en el que quizá sea el mejor trabajo de Fito Páez: Ciudad de Pobres Corazones.Y en los relatos de Enrique Symns que por ese entonces dirigía la gran Cerdos y Peces.
De pronto, con la explosión anagramática de los relatos del viejo indecente, muchos querían dejar de ser VIP para convertirse en VIL: Very Important Loser. Pero no todo es cotillón ni papel picado. Más allá de su pose antiintelectual, de peleador callejero y de bebedor y jugador compulsivo, late un corazón de escritor. De buen lector. Detrás de los libros de Hank -como lo llamaban sus amigos- están las voces poderosas de Lois Ferdinand Celine, Henry Miller, Hemingway y John Fante. Al lado de todos ellos, Charles Bukowski es un escritor menor. Sin que este adjetivo se vuelva peyorativo. De hecho, si repetimos la palabra menor varias veces, empieza a surgir la palabra Enorme. En realidad, todos los hombres son mortales, todos los escritores son menores. La larga saga que cuenta su vida: Cartero -para muchos su mejor libro-, Factotum , Mujeres y La Senda del Perdedor, son lo mejor de una cosecha añeja. La poesía de Bukowski, esa canción que pasan por la radio en las tardes melancólicas de domingo, está en estos relatos.
(publicado en Cultura, Perfil, domingo 16 de marzo de 2008)
lunes, marzo 17, 2008
Mariposas
Ya vas a ver qué lindo vestido tiene hoy la mía, le dice Calderón a Gorriti, le queda tan bien con esos ojos almendrados, por el color, viste; y esos piecitos... Están junto al resto de los padres, esperan ansiosos la salida de sus hijos. Calderón habla pero Gorriti solo mira las puertas todavía cerradas. Vas a ver, dice Calderón, quedate acá, hay que quedarse cerca porque ya salen. ¿Y el tuyo cómo va? El otro hace un gesto de dolor y se señala los dientes. No me digas, dice Calderón. ¿Y le hiciste el cuento de los ratones...? Ah, no; con la mía no se puede, es demasiado inteligente. Gorriti mira el reloj. En cualquier momento se abren las puertas y los chicos salen disparados, riendo a gritos en un tumulto de colores, a veces manchados de témpera, o de chocolate. Pero por alguna razón, el timbre se retrasa. Los padres esperan. Una mariposa se posa en el brazo de Calderón, que se apura a atraparla. La mariposa lucha por escapar, pero él une las alas y la sostiene de las puntas. Aprieta fuerte para que no se le escape. Vas a ver cuando la vea, le dice a Gorriti sacudiéndola, le va a encantar. Pero aprieta tanto que empieza a sentir que las puntas se empastan. Entonces la sostiene con una mano, desliza los dedos hacia abajo y comprueba que la ha marcado. La mariposa intenta soltarse, se sacude y una de las alas se abre al medio como un papel. Calderón lo lamenta, intenta inmovilizarla para ver bien los daños, pero termina por quedarse con parte del ala pegada a uno de los dedos. Gorriti lo mira con asco y niega, le hace un gesto para que la tire. Calderón la suelta. La mariposa cae al piso. Se mueve con torpeza, intenta volar pero ya no puede. Al fin se queda quieta, sacude cada tanto una de sus alas, pero ya no intenta nada más. Gorriti le dice que termine con eso de una vez y él, por el propio bien de la mariposa por supuesto, la pisa con firmeza. No alcanza a apartar el pie cuando advierte que algo extraño sucede. Mira hacia las puertas y entonces, como si un viento repentino hubiese violado las cerraduras, las puertas se abren, y cientos de mariposas de todos los colores y tamaños se abalanzan sobre los padres que esperan. Piensa si irán a atacarlo, tal vez piensa que va a morir. Los otros padres no parecen asustarse; las mariposas sólo revolotean entre ellos. Una última cruza rezagada y se une al resto. Calderón se queda mirando las puertas abiertas, y tras los vidrios del hall central, las salas silenciosas. Algunos padres todavía se amontonan frente a las puertas y gritan los nombres de sus hijos. Entonces las mariposas, todas ellas en pocos segundos, se alejan volando en distintas direcciones. Los padres intentan atraparlas. Calderón, en cambio, permanece inmóvil. No se anima a apartar el pie de la que ha matado, teme, quizá, reconocer en sus alas muertas, los colores de la suya.
Etiquetas: prosa
jueves, marzo 13, 2008
Mairal está en la sopa
Me enfermé. Me simpsonicé de tanto hablar de mí. Battu, Migue, pónganse las pilas y escriban algo. Yo me tengo que callar.Etiquetas: fotos
miércoles, marzo 12, 2008
MALBA- miércoles
Papeles discontinuos
Circuitos y soportes de la poesía argentina contemporánea
Silvio Mattoni, Cecilia Pavón, Gustavo López y Pedro Mairal,
con la coordinación de Romina Freschi.
Miércoles 12 de marzo a las 19:30
lunes, marzo 10, 2008
El martes presentamos:
Martes 11 de marzo
Presentación del libro
Pétalos y otras historias incómodas, de Guadalupe Nettel
La autora dialogará con Rep y Pedro Mairal
Boutique del Libro, Thames 1762, 19:30hs.
Etiquetas: agenda
sábado, marzo 08, 2008
viernes, febrero 29, 2008
martes, febrero 26, 2008
Párrafos de novelas inexistentes
También me dijo que ella a veces ponía debajo de la pila –y no encima- el plato que acababa de limpiar y secar. Para no usar siempre el mismo. Así los iba rotando. Y que cuando se acordaba de hacer eso se sentía muy sola, muy sola, pero a la vez orgullosa de su soledad, como si hubiera un dios de la soledad que la felicitaba por eso, por no gastar siempre el mismo plato, por saber sobrevivir a la repetición de los días. Y me dijo que le impresionaba tener ochenta años y tener todavía un cuerpo. ¿Vos viste alguna cosa que tenga ochenta años?, me dijo, Pensá, algún juguete de 1928, algún libro de 1928… Están hechos pedazos. Oxidados, deshojados. Se te deshacen en las manos. Y mirá el cuerpo cómo aguanta. El cuerpo es una cosa. Pero debe cambiar todo el tiempo, ¿no? Se renueva como un árbol. Por eso debe ser.
p.mairal
martes, febrero 19, 2008
lunes, febrero 18, 2008
Todavía cantamos
Taller de escritura
Coordina Santiago Llach
Empieza el 10 de marzo,
antes de que estalle la próxima burbuja.
Etiquetas: agenda
domingo, febrero 17, 2008
Problema
por Rodrigo (de Fideos con manteca)
Me dijo que le rompió la cabeza cuando iba en la bici. Ella iba con la espalda derechita como una tabla de planchar. Le gritó algo por piola, pero no lo escuchó. Se colgó mirando como quien mira a una hoja en blanco. La sacó a los dos días. Ella era la piba que laburaba en Tercera Docena, pero no tuvo que comerse más de media docena de empanadas; sólo un sábado, nada más que un sábado para ganársela. Yo estuve ahí con él y me reía también de las giladas que decía, campeón. Primero le dijo algo sobre el afiche de Tercera Docena -casi dos metros de afiche, luces de laboratorio- de un pibe que masticaba también una empanada. Él hacía gestos. Ella respondía. Se hablaban con la unidimencionalidad con la que un tipo entiende a una stripper que se saca la ropa, pero sin que corra el dinero [SIGUE ACÁ]
lunes, febrero 11, 2008
viernes, febrero 08, 2008
El culo de una arquitecta
(Quizá para equilibrar aquel ensayo sobre las tetas, ahora me pidieron uno sobre el culo femenino para la revista Soho de Colombia. Lo escribí con mucha ayuda de mi amigo Ramón).
por Pedro Mairal
.
No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.
Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema [SIGUE ACÁ].






